El Liverpool, actual campeón de Europa, cayó de forma inesperada el pasado miércoles, después de un partido loco en Anfield. Aún así, el equipo no desaprovechó esta oportunidad para demostrar su grandeza a todo el mundo del fútbol una vez más.

Con un atlético totalmente encerrado, los hombres de Klopp no pararon de buscar el gol durante todo el partido. Espoleados incesantemente por los aficionados “reds”, el ataque sobre la portería atlética se convirtió en un absoluto asedio. Solo la mala suerte y un Oblak sublime salvaron a los hombres del Cholo Simeone.

El Liverpool ganaba cada balón dividido y el atlético ni siquiera conseguía acercarse a la meta del conjunto inglés. Al borde del descanso, Wijnaldum consiguió anotar de cabeza. La segunda parte siguió siendo un asedio infructuoso y el partido se fue a la prórroga.

En los primeros minutos de la prórroga, Firmino puso por delante al Liverpool y hacía enloquecer al estadio. Desgraciadamente, solo unos minutos después, una acción desafortunada del portero Adrián propició el gol de Marcos Llorente, que complicaba mucho la eliminatoria. Llorente repetiría un gol muy parecido antes del final de la primera parte de la prórroga, lo que ponía casi imposible la eliminatoria.

Con este panorama, cualquier equipo hubiera bajado los brazos y cualquier afición hubiera abandonado el campo. Pero los jugadores del Liverpool siguieron intentándolo y los aficionados no dejaron de animar hasta el último instante.

Nos enorgullece tener clubes amigos como este Liverpool, que a pesar de la derrota demostró una entereza de la que pocos clubes pueden hacer gala.
Quizás por eso, You will never walk alone!

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